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ahorr.ai · Glosario

Etiqueta energética: cómo leer las clases A-G y qué te ahorran

ahorr.aiLinkedIn·Auditor forense de facturas energéticas (equipo editorial)

Definición

La etiqueta energética es el distintivo obligatorio en la Unión Europea que clasifica frigoríficos, lavadoras, televisores, lámparas y otros aparatos según su consumo, de la clase A (la más eficiente) a la G (la menos eficiente). Te sirve para comparar modelos antes de comprar y elegir el que menos kWh gaste, porque cada kWh que no consumes no aparece en tu factura de la luz.

Transparencia y fuentes

Autoría, metodología y fuentes oficiales (para verificar).

Actualizado: 30 de mayo de 2026

Autoría

Equipo ahorr.ai

Auditoría energética (España)

Metodología orientada a decisión: separar coste fijo/variable, detectar extras y comparar opciones con números claros.

Metodología

  • Separamos coste fijo (potencia/término fijo), energía y cargos/impuestos.
  • Buscamos sobrecostes típicos: potencia sobredimensionada, servicios extra, lecturas estimadas.
  • Damos pasos accionables (qué tocar primero) con ejemplos orientativos, no promesas.
  • Enlazamos fuentes oficiales y marcamos lo que puede variar por comercializadora.

Información orientativa (España). Comprueba condiciones con tu comercializadora: precios, peajes, cargos e impuestos pueden variar.

La escala A-G de 2021: por qué ya no ves A+++

En marzo de 2021 la UE cambió la etiqueta y eliminó las clases A+, A++ y A+++. Con tantos signos +, casi todo parecía bueno y costaba distinguir un aparato eficiente de otro normal. La nueva escala va de la A a la G a secas y es más exigente: un frigorífico que antes lucía A+++ hoy puede salir como B o C, sin haber cambiado. No es que sea peor; solo se mide con un listón más alto.

  • A (verde oscuro): hoy la alcanzan muy pocos modelos, casi siempre de gama alta.
  • B-C: lo más eficiente que encuentras de forma habitual en tienda.
  • D-E: gama media, consumo razonable.
  • F-G (rojo): modelos básicos o antiguos; gastan bastante más.

Cómo se lee la etiqueta paso a paso

La letra de la clase es lo que primero salta a la vista, pero no es lo único útil. La etiqueta incluye el consumo anual en kWh (el dato que de verdad pega en tu factura), la capacidad del aparato, el agua que gasta si aplica y el nivel de ruido. Desde 2021 lleva además un código QR.

  • Mira el consumo en kWh/año, no solo la letra: dos aparatos de la misma clase pueden gastar distinto.
  • Escanea el QR para abrir la ficha oficial en EPREL, la base de datos europea.
  • Compara aparatos del mismo tipo y tamaño; una lavadora de 7 kg y otra de 9 kg no juegan en la misma liga.

Cuánto consume cada aparato al año

El gasto real depende del tipo de aparato y de cuánto lo uses. Estos son rangos orientativos al año para los electrodomésticos que más pesan en una vivienda española:

  • Frigorífico clase A: 100-180 kWh/año · clase F: 450-600 kWh/año.
  • Lavadora 8 kg clase A: 45-60 kWh/año · clase F: 100-130 kWh/año.
  • Lavavajillas clase A: 60-85 kWh/año · clase F: 150-200 kWh/año.
  • Secadora de bomba de calor clase A: 150-200 kWh/año · clase D: unos 350 kWh/año.

De kWh a euros: qué te ahorra subir de clase

Para pasar de kWh a euros, multiplica el consumo por el precio que pagas. En el mercado libre el kWh ronda los 0,10-0,20 € según tarifa y periodo. Cambiar un frigorífico clase F por uno clase B recorta unos 350 kWh al año; a 0,15 €/kWh son unos 50 € anuales menos, y a 0,20 €/kWh se acercan a 70 €. El modelo eficiente suele costar entre 100 y 300 € más, pero con 12-15 años de vida útil ese ahorro acumulado compensa de sobra. Cifras de ejemplo ilustrativo: tu factura depende de tu tarifa real y de tu uso.

Ejemplo ilustrativo: el arcón que se comía la factura

Rosa, jubilada en un pueblo de Cuenca, no entendía por qué su recibo de la luz no bajaba en verano pese a vivir sola y casi no encender la calefacción. Al revisar sus aparatos apareció el culpable: un arcón congelador de hace casi veinte años en el garaje, clase G, que ella daba por inofensivo porque "solo guarda cosas". El giro fue ese: el aparato que menos vigilaba era el que más gastaba, en silencio y las 24 horas. Datos del caso (ejemplo ilustrativo): el arcón rondaba los 550 kWh/año frente a los ~170 kWh/año de un modelo clase A equivalente; a 0,16 €/kWh, eran unos 60 € al año tirados por un aparato que apenas usaba. Sumado a una potencia algo alta para una persona sola, su factura cargaba costes que no respondían a su consumo real.

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Preguntas frecuentes

Porque la UE eliminó las clases con + en marzo de 2021. Volvió a una escala simple de la A a la G, más exigente, para que sea más fácil distinguir un aparato realmente eficiente. Un modelo que antes era A+++ hoy puede aparecer como B o C.
No. Fíjate también en el consumo anual en kWh que aparece en la propia etiqueta, porque es lo que se traduce en euros en tu factura. Dos aparatos de la misma clase pueden gastar cantidades distintas según su tamaño y funciones.
En EPREL, la base de datos de la Comisión Europea (eprel.ec.europa.eu). Puedes escanear el QR de la etiqueta física o buscar el modelo por su nombre para ver la ficha completa y comparar con otros.
Suelen mandar la climatización (calefacción y aire acondicionado) y los electrodomésticos grandes que están siempre enchufados, como el frigorífico o el congelador. Un aparato antiguo de clase F o G en marcha todo el día puede pesar más que otros que usas a ratos.
Suele compensar cuando el aparato es muy antiguo, está en marcha muchas horas (frigorífico, congelador) y su clase es F o G. El sobrecoste del modelo eficiente, de unos 100 a 300 €, se recupera en varios años con lo que ahorras en kWh. Para uso puntual el ahorro es menor.

Avisos

  • Información orientativa para España y la UE. Los consumos y ahorros son ejemplos ilustrativos: dependen de tu uso real y de tu tarifa. Consulta la ficha EPREL del modelo concreto antes de comprar y revisa el precio del kWh en tu propia factura.